Biodiversidad

Restauración, textil, puericultura… cada uno a su manera, estos parisinos trabajan respetando un catálogo de normas eco-responsables.

Michel Thiévin (La P’tite Cave)

El vino natural o la expresión del terruño.

En La P’tite Cave le espera un comerciante de vinos como ningún otro. Rodeado de todas sus botellas, Michel Thiévin explica con pasión que intenta "dar preferencia a la expresión del terruño y regresar a la viticultura que se practicaba hasta los años 1950, antes de que los fertilizantes con potasas cambiaran la acidez de los suelos". Solo comercializa vinos elaborados en dominios vitícolas cuyos viñedos ha visitado y donde tiene la certeza de que los viticultores cultivan y producen las uvas siguiendo métodos exclusivamente naturales. Estos productores no aplican productos químicos a sus vides y utilizan la menor cantidad posible de azufre, reducen al mínimo el riego para obligar a las vides a arraigar sus raíces a mayor profundidad y conservan las uvas en una cámara frigorífica a una temperatura constante para no comprometer la vinificación. La mitad de los dominios presentes en su establecimiento cuenta con una certificación oficial de productor ecológico, aunque este grupo solo representa un 7% de la producción nacional. 

7, bd de Port-Royal, Paris 13e (01 47 07 10 91)

 

Jérôme Schatzman (Tudo Bom)

Ropa étnica.

¿Vestirse con ropa ecológica y procedente del comercio justo es una opción viable? Este es el desafío aceptado por Jérôme Schatzman y su marca Tudo Bom. El creador se niega a explotar a seres humanos y al planeta para fabricar sus prendas: "Nuestro algodón se cultiva sin abonos, pesticidas ni fungicidas, por agricultores brasileños a los que garantizamos unos ingresos decentes y unos pedidos estables", explica. "El proceso de tejido se realiza respetando estrictamente las normas anticontaminación y la confección se encarga a trabajadores que reciben una retribución justa por su trabajo". Al final de la cadena, las prendas que se pueden ver en las dos tiendas de Jérôme Schatzman son bonitas, de calidad y no más caras que en cualquier otro establecimiento. Y todo ello sin correr el riesgo de provocar una crisis de conciencia en los compradores…

8, rue des Abbesses, Paris 18e, et 19, rue Pavée, Paris 4e (tudobom.fr)


Simon et Vincent Ferniot (Boco)

El restaurante "neo-ecológico".

"Hemos creado exactamente el tipo de restaurante que nos gustaría frecuentar. Boco ofrece comida rápida, pero exquisita, elaborada a partir de productos 100% ecológicos y a un precio asequible".  De hecho, Simon y Vincent Ferniot sorprenden con su menú de 15 euros preparado a partir de productos procedentes de la agricultura ecológica. Sin embargo, lo ecológico no siempre rima con delicioso. Para asegurarse el éxito, los dos hermanos utilizan únicamente recetas de Chefs que han sido galardonados con la estrella Michelin. Así, su menú incluye este tajine de verduras confitadas y frutas de Gilles Goujon (L’Auberge du Vieux Puits) o esta crema de caramelo con mantequilla al toque de sal de Christophe Michalak (Plaza Athénée). "Deseamos convertirnos en los artesanos de la corriente neo-ecológica", concluyen. "Hoy es preciso ir más allá de la moda macrobiótica de finales de los años '60". 

3, rue Danielle-Casanova, Paris 1er (bocobio.com, 01 42 61 17 67).


La guardería sostenible.

"Deseábamos reducir al máximo el impacto sobre el medio ambiente", explica Julie Lutringer, la presidenta de la asociación responsable de Les Petits Pois, nueva guardería de Sentier. Respaldados por una asociación marsellesa creadora de una certificación ecológica, los padres han podido elegir pinturas al agua no tóxicas, suelos de origen vegetal (en sustitución del PVC), mobiliario y juguetes de madera, productos de limpieza de elaboración propia a base de vinagre y bicarbonato sódico y pañales lavables que permiten reducir en dos toneladas los residuos generados cada año. "Al mismo tiempo", añade Julie Lutringer, "enseñamos a los niños a respetar el medio ambiente, por ejemplo, enseñándoles a no dejar los grifos abiertos más de lo estrictamente necesario. Además, pronto tendremos un pequeño jardín para que puedan tener un contacto directo con la naturaleza". 

23, rue des Vinaigriers, Paris 10e (voyalimento.fr, 01 42 01 03 44)


Charles Bradier (Voy Alimento)

El tendero natural

Esta tienda, situada a dos pasos del Canal Saint-Martin, recupera muchas de las cosas del pasado. En los toneles antiguos de Voy Alimento, Charles Bradier y su equipo no proponen vino a granel, sino "superalimentos de origen sudamericano: raíces, hojas y semillas utilizadas desde hace miles de años por sus propiedades nutricionales y medicinales". Se trata de productos como el maíz morado (antioxidante), el cacao (antidepresivo natural) o el urucum, un autobronceador 500 veces más rico en vitamina A que la zanahoria… Una vez secados y pulverizados, los ingredientes se utilizan en la preparación de bebidas, sopas y platos de sabores originales. Gracias a delicias como estas, la tienda aparece en la última obra del Chef Alain Ducasse (J’aime Paris, Alain Ducasse Édition). Para convencerse, solo hay que probar el delicioso postre cremoso elaborado con leche de avena, anacardos, banana y asaí (fruta de la palmera de asaí).

 

23, rue des Vinaigriers, Paris 10e (voyalimento.fr, 01 42 01 03 44)


El mercado de siempre

Dos mercados especializados ofrecen a los parisinos un surtido completo de productos ecológicos. Los domingos, el mercado del Boulevard Raspail (París 6) cuenta con unos 40 puestos de comerciantes. Es el mercado más chic y caro de París donde no resulta difícil coincidir con Carole Bouquet o Vincent Lindon. Menos frecuentado pero igualmente bobo, la explanada del Boulevard des Batignolles (París 17) recibe cada sábado otro excelente mercado de productos ecológicos: aquí se pueden encontrar desde quesos de cabra agroecológicos a guisantes frescos de temporada.

 


Texto: Antoine Calvino - Fotos: Olivier Roux